domingo, abril 15, 2018

Booktag: Secretos de un bloguero


 Hace meses que no hago un booktag y hace poco vi este en los blogs de Ale (Un día de otoño) y Lau (Lee un poquito más), y como no he estado muy activa pensé en que sería una buena idea hacerlo y compartir un poco de mi vida bloguera con ustedes. 


¿Cómo te hiciste bloguero?

A ver, todo comienza hace unos años. Esto de ser bloguera no era nuevo para mí, al menos no del todo. Blogueaba de una forma un tanto diferente en LiveJournal y Tumblr, pero las plataformas de weblog son un poco diferentes. Un día empecé a seguir un blog personal de una chica japonesa que vivía en México mientras estaba de intercambio en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Me enamoré de sus posts y pensé que sería lindo tener un blog así. 

El primer intento fue fallido. Mis pretenciones de ser una bloguera con muchas cosas por decir se quedaron en el tintero. Mi vida no es interesante, mi prosa no es bella y mis fotografías no me parecían ni mínimamente decentes en aquel entonces. Así que, desanimada, decidí no intentar bloguear. Hasta que conocí los blogs literarios y, entonces sí, descubrí qué era lo que debía hacer. 


¿Qué programa usas para el diseño del blog?

Photoshop. Es el mejor programa con el que podría hacerle retoques al blog. Hace un tiempo, cuando aún me daba a la tarea de programar algunas cosas, usaba DreamWeaver, pero tiene mucho tiempo que no le muevo al código fuente del blog, así que he perdido la práctica. He usado Canva también, cuando estoy en lugares sin Photoshop o mi programa corre lento. Se los recomiendo si no lo conocen.

¿Cuántas horas le dedicas al blog?

No sé, como una a la semana. La verdad es que antes le dedicaba más tiempo, pero la vida se pone pesada conforme pasan los años y a veces no me da tiempo de pasarme como quisiera. Procuro leer algunos posts de personas a las que sigo, pero ya no me da tiempo de comentar como me gustaría. He visto que no soy la única. Muchos blogs que seguía antes están en hiatus o son manejados por personas que, como yo, ya no tienen el tiempo de antes :c


¿Cuántos blogs tienes?

Uno nomás, pero colaboro en La Odisea de Lector. Si es que se le puede llamar así a mi participación, considerando que mis apariciones son tan poco frecuentes que es más fáscil una alineación de planetas a que yo aparezca.


¿Organizas de alguna forma las entradas? ¿Programas?

Me gustaría decir que sí, pero últimamente a lo más que llego es a tener una lista de temas que me gustaría tocar. He intentado llevar un calendario bloguero pero así como con las agendas en la vida diaria, me funciona un par de meses y después me desentiendo por completo. Niños, no sean como yo. 

A veces, cuando tengo tiempo y mucho que decir, organizo algunas entradas y las dejo en borrador o las programo, pero eso ocurre pocas veces y ahora con cada vez menos frecuencia.

¿Qué es lo mejor de ser bloguero?

Conocer gente nueva, aumentar mi lista de libros por leer, descubrir libros nuevos. 


¿Has pensado alguna vez en dejar el blog?

Sí, en especial cuando veo que mi tiempo es cada vez más escaso o cuando comienzo a agobiarme por no haber leído nada y, por consiguiente, no tener nada qué publicar. Pero hace unos meses he pensado que no importa si no lleno el blog con entradas todas las semanas, porque esto es algo que hago para mí, porque me gusta y porque me entretiene. Así que, pese ha haber pensado en dejar el blog, algo me dice que estaré por acá mucho rato más. 

Además, renové el dominio por otros dos años, tengo que aprovechar. 


¿De qué entrada estás más orgullosa?

Hay algunas que me gustan mucho, pero mi top 3 se queda en las siguientes:
  1. El mundo maravillosamente horrible de las escritoras de horror, una traducción de un artículo en inglés, cuyo autor muy amablemente me dejó hacer y compartir.
  2. Reseñar... o romperte la cabeza en el intento, en el que hablo de mi proceso para redactar y publicar una reseña. 
  3. ¿Cómo salir de un bloqueo lector? Cuyo título dice de qué va. 


Estas son mis respuestas. Si hay alguien por aquí que haya hecho este tag o vaya a hacerlo, no olviden compartir sus enlaces para ir de chismosa a sus blogs :D
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domingo, abril 08, 2018

De paseo por aquí y por allá


¡Hola a todos! Como se habrán dado cuenta, he estado un poco desconectada del blog. Por un tiempo se debió a mi trabajo, porque, para no variar, no calculé mi tiempo y estuve súper presionada para terminar algunas cosas. La otra razón, es que estuve preparándome/planeando un viaje de dos semanas a Canadá. 

Ah, Canadá. A decir verdad, no es un país que esperaba visitar, porque nunca estuvo en mi lista de lugares prioritarios por conocer. Sin embargo, el año pasado una amiga se fue a vivir a Montréal y fui a visitarla. Pasé dos semanas maravillosas junto a ella y otra amiga que también fue para allá.

Viejo puerto de Montréal

Montréal es una ciudad muy bella, disfruté mucho mi estancia allá. Entre visitas a museos, galerías y dando paseos por sus calles, lo pasé súper. Hubo un par de días en los que paseé sola por la ciudad y fue entretenido. Creo que a veces es importante pasar esos momentos a solas y disfrutar un momento con uno mismo. Y aunque la mayor parte del tiempo estuvo nublado y con frío (o nieve, en los últimos días que estuve allá, volvió a nevar), el clima no fue un problema. Además, esto dio como resultado unas cuantas fotografías monocromáticas que me gustan mucho, mucho.  

Bibliothèque du Plateau-Mont-Royal

Vista desde el Museo de Marguerite Bourgeoys y Capilla de Notre-Dame-de-Bonsecours

También fui a Toronto y a Niagara. Toronto es una ciudad grande que no pude visitar por mucho tiempo. Conocí el acuario de Ripley's y la CN Tower, desde la cual se tiene una vista panorámica de toda la ciudad. Para llegar a Niagara hicimos un viaje de casi dos horas en tren y bus, y cuando llegamos, vimos las cataratas de lejos porque los barcos que te acercan no daban servicio. La mitad del embarcadero seguía algo congelado. Por la noche llovió, pero logramos ver las cataratas iluminadas.

Toronto

El fin de semana en Toronto-Niagara fue muy divertido, aunque tuvimos que correr mucho porque nos dejaba el tren o el avión. Caminé muchísimo, creo que no había caminado tanto en tan poco tiempo. Oh, y en Toronto hallamos una tienda llamada Curiosa, con temática de fantasía. Casi todo lo que tienen es de Harry Potter o relacionado, pero hay muchas, muchas más cosas bellas. Honestamente, quería comprar todo lo que había en la tienda, pero mi presupuesto no dio para tanto. Sólo me compré un llaverito de Harry y uno de Draco porque Drarry.




Si algún día andan por allá, la dirección es 1273 Queen St. West, Toronto. Y su Instagram es este de por acá: @curiosasociety

Podría decir muchas cosas sobre este viaje, hablar sobre los lugares que visité o lo mucho que comí (y cuando digo mucho, es mucho), pero lo más importante, en mi caso, fue la compañía. Viví dos semanas con mis amigas y nunca habíamos pasado tanto tiempo juntas. Espero que esta sea la primera de muchas veces que viajo con ellas, por los mismos o por otros caminos.


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viernes, marzo 16, 2018

Lord of the Flies, de William Golding


GOLDING, William. Lord of the Flies. Perigee. 2003. 202 páginas.
★★★★

Tras un accidente aéreo, un grupo de niños se encuentra perdido en una isla desierta. Como los únicos sobrevivientes, tienen que ingeniárselas para sobrevivir. Esto implica designar roles en su grupo y organizarse para todas las actividades que tienen que realizar, desde conseguir comida y agua hasta la construcción de refugios para todos. Sin embargo, como niños que son, no pasa mucho tiempo para que todo se convierta en un juego. 
Ralph es uno de los niños mayores y desde el comienzo es quien adopta el papel de líder. Su carisma y el aire de autoridad que emana de él hacen que la mayoría de los chicos se sientan en confianza con él y lo acepten como el jefe de todos. Junto a Piggy, un niño gordo y asmático pero bastante inteligente, y Jack, otro de los mayores y a quien se le asigna el rol de cazador, mantiene el orden lo mejor que puede. Al menos al principio.

Con el paso de los días, la falta de una verdadera figura de autoridad hace que las cosas comiencen a complicarse un poco. Entre envidias y el estrés propio de vivir la situación por la que atraviesan, lo que comienza como un juego de niños se convierte en un juego por sobrevivir a la naturaleza y a los que se decían tus amigos.

El señor de las moscas es uno de esos libros que estuvo en mi librero por años pero que no me animaba a leer porque el título no me llamaba la atención. ¿Qué decir sobre él? Hace mucho que una lectura no me estremecía como lo hizo este libro. Mientras avanzaba la lectura, me encontré momentos en los que de verdad me horrorizaba lo que leía y, a pesar de eso, no podía parar, en especial mientras más tensa se volvía la situación de los personajes.

Al comienzo del libro es evidente que algo está por ocurrir, y que aquella premisa de los niños que terminan solos en una isla desierta no iba a ser precisamente la historia de los Niños Perdidos de Peter Pan.

Como lo mencioné anteriormente, en esta historia los problemas no tardan en comenzar. El primero de ellos llega casi desde el inicio mismo de la historia, pues los chicos no miden las consecuencias de sus actos ni son plenamente conscientes de lo que les ocurre. Para ellos, estar en aquel lugar abandonado es un juego, y toman todo como tal. El personaje que adopta el rol de "adulto responsable" es Piggy, y eso orilla a que los demás sientan por él cierta animadversión.

El segundo problema está en la personalidad de Ralph y Jack, quienes son aparentemente muy similares y congenian al principio, pero para los que no pasa mucho tiempo en que nos demos cuenta de que, en realidad, su relación sólo podía tomar dos rumbos: el del amor o el odio, y al final ocurre lo segundo.

El tercer problema está en el estrés que viven los niños y del cual no son conscientes. Al principio, estar en un lugar sin la presencia de adultos es como el paraíso para ellos, pues no hay quien les diga qué es lo que pueden o no hacer (excepto por Piggy y me remito al primer punto); pero no pasa mucho tiempo para que se den cuenta de que vivir así no es tan divertido. En especial cuando se corre el rumor de que existe una Bestia en la isla y que todos corren peligro. 

Creo que ésta es una de las historias más terribles que he leído en mucho tiempo. En pocas páginas, eres testigo de cómo la situación en la que viven estos muchachos hacen que ignoren poco a poco la civilidad y comiencen a actuar de acuerdo a sus instintos.  
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domingo, marzo 11, 2018

La guerra no tiene rostro de mujer, de Svetlana Alexiévich


ALEXIÉVICH, SVETLANA. La guerra no tiene rostro de mujer. Debate. 2015. 368 páginas.
★★★★★

Ya pasaron casi dos meses desde que leí este libro y, entre más pasa el tiempo, siento que no tengo palabras para describirlo. Pero pasa, también, que no me quiero quedar sin hablar de él. Así que aquí tienen una reseña atrasada de un libro que, aún, me hace pensar en muchas cosas. 

La guerra no tiene rostro de mujer es un conjunto de entrevistas realizadas por Svetlana Alexiévich a mujeres que participaron por parte del Ejército Rojo soviético durante la segunda guerra mundial. Desde lavanderas, cocineras, enfermeras y médicos hasta francotiradoras, pilotos, tanquistas y guerrilleras, el libro recoge historias fueron calladas, censuradas y hasta prohibidas durante mucho tiempo. 

Algunas de las historias que se encuentran plasmadas en este libro ocupan varias páginas; otras son de apenas un párrafo que sirve para comprender el pensamiento de cada una de estas mujeres. Independientemente de si el pedacito de historia que podemos leer de cada una de estas mujeres es corto o largo, al final, todos ellos saben llegar al lector. ¿Qué quiero decir con esto? Éste es uno de esos libros que, si bien puedes terminar en una sola tarde, tienes que leerlos despacio, pasar sus páginas poco a poco y tomar descansos. Hay momentos en los que lees algo que es muy duro, tal duro que parece sólo ficción. O tan duro que desearías que semejante crueldad humana fuese sólo ficción.

A través de estas historias, Alexiévich nos muestra el otro rostro de la guerra: la visión femenina. Y es curioso, porque muchas de esas mujeres hicieron trabajos admirables durante la guerra, pero cuando llegó la paz, las trataron con la punta del pie. Hay una historia, por ejemplo, de una chica que sobrevivió a la guerra sólo para que a los pocos días de regresar, sus madre la echara de casa porque era mal vista y nadie querría casarse con sus hermanas menores si ella seguía ahí. O aquella de una mujer que tenía la necesidad de hablar de lo ocurrido en la guerra, pero todos le decían que debía callar. Y eso hizo, durante muchos años. 

Muchas de estas mujeres se enlistaron en el ejército por voluntad propia, porque tenían la convicción de que eran necesarias para defender a su patria. Y también, muchas de ellas se unieron en secreto: escaparon de casa o se inventaron más edad. Todas hablan del miedo, de las emociones, del dolor, de la camaradería, de las penurias y, en especial, de las ganas de vivir. 

Aleksiévich es una escritora y periodista bielorrusa de lengua rusa. Su obra se centra, principalmente, en retratar la realidad y los problemas de aquellos que alguna vez fueron países pertenecientes a la URSS. La guerra no tiene rostro de mujer es el segundo libro que leo de ella (el primero fue Voces de Chérnobil, cuya reseña pueden leer acá) y hasta ahora me llama mucho la atención la dura crítica a la vieja Unión Soviética en sus páginas. Una crítica que no se da de forma explícita, pero que está presente si sabes identificarla entre líneas.

Quizá lo que más llama la atención del esta obra de no ficción, es lo que la misma autora menciona desde el principio: que la visión femenina de la guerra es muy distinta a la de los hombres. En estas páginas no encontramos datos duros, menciones a estrategias de guerra o cuestiones similares, sino una visión muy humana de una de las épocas más inhumanas de la historia. 
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