jueves, julio 20, 2017

4 Libros publicados en 1992

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Seguramente se preguntarán qué tiene de importante el año de 1992. Pues bien, hace un tiempo me pregunté cuáles eran los libros que se habían publicado el año en que yo nací. Después de buscar algunos, hice una lista con unos veinte libros y, de todos ellos, cuatro son los que más me llamaron la atención.

Así que aquí les traigo una pequeña lista de libros publicados en el (maravilloso) año de 1992 y que, evidentemente, ahora tengo ganas de leer.



Doce cuentos peregrinos, Gabriel García Márquez

Sinopsis: Obra conformada por cinco hechos periodísticos, cinco guiones de cine; un cuento que fue una serial de televisión y otro cuento fue una entrevista. Nos preguntaremos por qué son doce, por qué cuentos y por qué peregrinos. La respuesta es muy fácil: doce porque después de una selección de los que tenía hechos se quedaron en doce; cuentos porque o los olvidaba en el cajón o simplemente el argumento no daba para más; y peregrinos porque estuvieron mucho tiempo dando vueltas por su casa hasta que, por fin, estando en el cajón de los papeles olvidados, los encontró y decidió publicarlos.

Los testamentos traicionados, Milan Kundera

Sinopsis: Este ensayo está escrito como una novela: al filo de nueve partes independientes, los mismos personajes pasan y se cruzan: Stravinski y Kafka acompañados de sus peculiares amigos, Ernest Ansermet y Max Brod; Hemingway con su biógrafo; Leos Janacek con su pequeña nación; Rabelais con sus herederos: los grandes novelistas.



El informe pelícano, John Grisham

Sinospsis: Una joven estudiante tras el asesinato de dos jueces del Tribunal Supremo. No existe una sola pista, ni se saben las razones de este doble crimen. Solo Darby Shaw, una sagaz estudiante de Derecho, se da cuenta de que está muy cerca de destapar un caso de corrupción a gran escala. Amenazada y acechada por poderosos enemigos, pide ayuda a un periodista para seguir adelante en la investigación. Intriga a vida o muerte, protagonizada en la gran pantalla por Julia Roberts y Denzel Washington.

El juego de Gerald, Stephen King

Sinopsis: En una cabaña aislada, desnuda y esposada a la cabecera de la cama. Jessie asiste inerme al macabro desenlace del juego erótico de Gerald, el hombre con quien ha convivido durante veinte años y que está tendido en el suelo junto al lecho. Acuciada por el hambre y la sed, asediada por los fantasmas del pasado, adquiere conciencia de que la realidad es más pavorosa que la peor de sus pesadillas.

☆ 

Mi meta es leer esos libros antes de mi próximo cumpleaños, si es que es posible; y si no, sí planeo leerlos en algún momento de mi vida. Pero mientas, díganme, ¿qué libros se publicaron el año en el que nacieron?

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domingo, julio 16, 2017

En las montañas de la locura, de H. P. Lovecraft


LOVECRAFT, H. P. En las montañas de la locura. Libros del Zorro Rojo. 2010. 164 páginas.
★★★ 

La novela nos cuenta la historia de un geólogo de la Universidad de Miskatonic, quien participa en una expedición hacia la Antártica con un grupo de especialistas en diferentes disciplinas, con la intención de comprender más sobre aquellas tierras congeladas. Al inicio de la historia, el protagonista nos narra que lo que está por narrar es tan terrible que, de no ser porque otros científicos planean una expedición similar, él jamás habría hablado al respecto.

Nuestro personaje principal narra, en primera persona, cómo y por qué terminó en aquel proyecto. Nos hace partícipes del viaje por mar, aire y tierra hasta el momento en el que todo comienza a ir mal: en algún momento de la historia, el grupo de expedicionarios se divide y aquellos que decidieron investigar a mayor profundidad, encontraron una muerte terrible en un suceso que nadie podía explicar, por mucho que intentaran hacerlo de manera racional.

Cuando el segundo grupo decide investigar qué es lo que ocurrió, se adentran en lo que ellos mismos llaman las Montañas de la locura, porque esa es la impresión que tienen al estar ahí. En ese lugar, serán testigos de la existencia de unas criaturas antiquísimas que fueron despertadas por sus compañeros.


En las montañas de la locura es una novela escrita en 1931, aunque se publicó por primera vez en 1936 en la revista Astounding Stories (una publicación estadounidense de ciencia ficción). Quienes conozcan a Lovecraft, sabrán que es uno de los autores más reconocidos de terror y ciencia ficción, un autor que incluso creó toda una mitología (la historia de Cthulhu), que es mencionada de manera recurrente en sus obras. En este libro no es la excepción, así que no tener nociones, aunque sea básicas, sobre las historias lovecraftianas, podría sentirse un poco confundido.

Quizá la única queja que tengo en cuanto a este libro, es que el autor se enfocó tanto en describir el ambiente, las criaturas y los escenarios, que dejó un poco de lado la acción: la acción de la historia ocurrió con mucha rapidez en comparación con la cantidad de descripción que incluye el texto. A pesar de esto, es una historia que podría gustar a más de uno que quiera vivir una aventura de horror en una tierra congelada.

Las ilustraciones, a cargo de Enrique Breccia, ayudan muchísimo a comprender las descripciones del autor. De hecho, lo más hermoso de esta edición es precisamente las ilustraciones, que son tan detalladas como las descripciones hechas por el autor.

(Como nota adicional: recomiendo todas las ediciones de Libros del Zorro Rojo, que se ha convertido en una de mis editoriales favoritas).


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jueves, julio 13, 2017

En defensa del libro electrónico



Cuando he hablado con personas respecto a por qué no les gusta leer libros electrónicos, una de las razones que me dan es porque es incómodo leer en PDF; es entonces cuando les explico que el libro electrónico, el ebook, va más allá del formato PDF. Mucha gente no sabe qué es el formato ePub, para qué sirve, cómo se lee y cuáles son las necesidades técnicas requeridas para poder leerlo.

Yo amo leer en digital. Eso no significa, claro, que no compre más libros impresos o que no me gusten más las versiones impresas, no. Significa que le he encontrado sus ventajas a las ediciones digitales y por eso, hoy vengo en defensa del libro electrónico, a compartir mi experiencia con mis lecturas digitales y a ver si coincidimos o no en algunos de estos puntos.

Leer libros electrónicos: los dispositivos

Lo primero que tenemos que tomar en cuenta en este punto, es que existen muchos dispositivos y aplicaciones de lectura que nos permiten leer ebooks. Cada uno tiene características particulares pero, en general, coinciden en que están diseñados para permitir mayor comodidad en la lectura.

En enero del 2012, me compré un Kindle Paperwhite, el mismo que aún tengo y uso. Era todo lo que esperaba de mi primer e-reader: practicidad, comodidad y funcionalidad. La batería casi eterna era una gran ventaja, y claro, la posibilidad de tener miles de libros en un sólo lugar, y poder acceder al que quisiera, en el momento que quisiera, era lo mejor que me había pasado en toda la vida. 

En enero del 2014, me regalaron un iPad Mini. Como la obsesiva que soy, comencé a utilizarla todo el tiempo y a llenar su memoria con aplicaciones que, según yo, eran de vida o muerte. Entre ellas, decidí descargar la aplicación de Kindle para comparar la lectura tanto en el dispositivo del mismo nombre, como en la de uno diferente. Ya usaba iBooks y me parecía práctico, y sólo quería tener la experiencia de leer desde otro dispositivo.

Más o menos por estas fechas también, comencé a leer libros digitales en mi móvil gracias a dos aplicaciones: Play Libros y Aldiko. Un tiempo descargué la app de Kindle también al móvil, pero no le vi el caso después de tenerla también en mi iPad.

¿Cuál es mejor? Definitivamente Kindle lleva las de ganar por el hecho de ser un dispositivo fabricado ex profeso para la lectura electrónica. Sin embargo, uso los tres dispositivos para almacenar libros. ¿Por qué? Porque no siempre tengo el Kindle conmigo, a veces es el iPad y siempre el móvil. Y en todos tengo libros, porque una nunca sabe cuándo va a necesitar un libro. (O un fic. ¿Saben que amo AO3 por eso?).

Ahora bien, ¿por qué leer libros electrónicos?

Razones existen muchas; es más, seguramente se habrán topado con más de una lista que las enumera. Dependerá de cada quien definir cuáles son las ventajas que tiene la lectura de libros electrónicos por arriba de los impresos, y en mi caso puedo mencionar las siguientes:

Son compactos y ligeros. Nada mejor que poder tener un montón de libros en un dispositivo pequeño, o libros muy grandes en poco espacio, en especial cuando se trata de libros académicos que muchas veces son enormes, o libros que no son tan prácticos al momento de transportar. (Imagínense cuando leí Eso de Stephen King e iba cargando mi ladrillo de 1,500 páginas a todas partes).

Puedes leer a oscuras. Mi versión de Kindle me gusta precisamente por esto. Yo soy de las que muchas veces lee en la cama y en mi caso, no tengo una lámpara de noche que me facilite la lectura. Si quiero leer de noche, tengo que tener encendida la luz del cuarto, y cuando quiera ir a dormir, tengo que ponerme de pie para apagarla. Con el e-reader se acabó eso de salir de la cama calientita para ir a apagar la luz.

Hay ediciones más económicas en versión digital. No todas, es verdad, pero hay algunos libros cuyas ediciones digitales son más accesibles que las ediciones impresas.

Ayuda a decidir qué libros impresos compras. Relacionado con lo anterior, ¿no les pasa que hay libros que quieren leer pero no saben si les van a gustar y no quieren gastar tanto en ellos? En mi caso quizá es porque ahora soy más consciente de lo que cuesta conservar tu dinero, ya no compro libros sólo por comprar, sino que me enfoco en aquellos que realmente quiero leer. Hay algunos casos en los que primero me hago de la versión digital, en especial cuando se trata de sagas, y si me gusta el primer libro, compro la edición impresa.

Hay libros que sólo se editan en digital. Esto va en especial por todos aquellos que estén en busca de autores nuevos y no tan mainstream, o que simplemente quieran apoyar a editoriales más pequeñas que se alejen de los monopolios.

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¿Todo esto significa que prefiero leer libros electrónicos? Para nada. En mi caso, el libro electrónico es una extensión más.

Cuando te gusta leer, hay momentos en los que el formato no es tan importante. Al final, lo que a mí me importa de un libro, más allá de las ediciones o las portadas (que son importantes y es de lo que más me gusta del libro impreso), es el contenido: las historias. Intentar comparar algo que no tiene comparación me parece inútil. Después de todo, amen el libro impreso, prefieran el libro electrónico o sean bitextuales como yo, lo importante es nuestro amor por las historias. ¿O qué opinan ustedes? 
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domingo, julio 09, 2017

Estos días: journaling


Hoy quiero contarles un poco de mi vida. Sé que normalmente no hago esas cosas y que el blog lo he mantenido muy en su línea, pero hoy quiero hablar de mí y algo que comencé a hacer para desestresarme por las cosas de la vida, y me refiero a un proyecto de journaling que comencé desde inicio del año. 

Me parece que eso no lo he contado aquí, pero amo los artículos de papelería, en especial los cuadernos/journals. Tengo muchos y a lo largo de mi vida he terminado algunos de ellos. Algunos los he usado a modo de diario y están llenos de cosas personales; otros, tienen intentos de poesía que escribí en mi adolescencia; en algunos más, escribo fanfiction o relatos cortos que se me ocurren y se quedan encerrados en esas páginas. La mayoría se encuentran vacíos. 

A comienzo del año, me puse como meta llenar uno con cosas de mi vida, no tan personales como las que sí escribo en uno de los diarios, pero sí hacer una especie de diario, poemario, scrapbook y bullet journal, todo junto porque por separado jamás me funcionó. El resultado fue éste:



Lo llené a finales de junio y entonces, emocionada como estaba, decidí usar otro de mis libretas  y continuar la misma dinámica (aunque esta en realidad era un sketchbook, pero como yo no dibujo ni a punta de pistola, lo uso como journal). Mi meta con esta nueva libreta es llenarla de algunas otras cosas, muchas de las cuales tal vez sí se acerquen más a los temas personales que se quedan en el diario que oculto en uno de mis cajones; además, quiero usarlo como un concentrado de todas las cosas que me inspiran: citas, fotos, imágenes, etc.

Creo que, de todas las cosas ñoñas que suelo hacer, ésta es una de las que se encuentran en el top; sin embargo, disfruto mucho el tiempo que dedico en llenarla. Lo mejor de todo, es que tampoco me siento obligada a trabajar en ella, y hay momentos en los que pueden pasar días sin que escriba algo. Cuando mis hermanas y mi madre me preguntaron por qué hago esto, les respondí que es mi manera de relajarme.

Posiblemente llegará el momento en el que decidiré dejarla, pero por lo pronto, esto de hacer journaling me está gustando quizá un poco demasiado.




¿Alguno de ustedes hace algo similar?



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