sábado, enero 15, 2022

Inicio de año, reflexiones y quejas varias


 

Hay algunas cosas que quiero sacar de mi mente. El inicio de año ha estado algo complicado por acá. Como comentaba anteriormente, la última semana del año tuve un resfriado que no pasó a más, así que pensé que, una vez recuperada, el año iniciaría mejor. Y sí, lo hizo. Los primeros días del año pude ver a unas amigas a quienes no había visto desde hace un año. Fue un día muy bonito en el que fangirleamos y chismeamos mucho. Luego tocó regresar a trabajar. Debo admitir que no me hacía mucha gracia regresar porque sentí que mis vacaciones fueron inexistentes y que no había descansado nada, pero it is what it is, así que regresé. 

 

El lunes pasado fue mi cumpleaños y la verdad fue un día lindo. Cumplí 30 años y aún sigo pensando en lo que significa iniciar una nueva década de vida. Incluso lo mencioné un poco en Instagram:

Me preguntaba hoy una amiga qué se siente cumplir 30 y la verdad es que no siento que sea nada especial. Tampoco es terrible, es lo que es. Quisiera decir una reflexión más elaborada o hablar más de lo que significa llegar a otra década, pero no se me ocurre mucho que decir. Los 20 me trataron bonito, aprendí mucho e hice cosas chidas. Los 30 son un misterio, solo espero que la vida me siga tratando bien.

Cumplir años nunca me ha molestado, al contrario. Cada año espero mi cumpleaños con muchas ganas. No porque haga algo especial (la mayor parte del tiempo es un día que paso con mi familia o en el que hago cosas normales, pero que se siente especial por ser mi día. No sé si me explico), sino porque me ilusiona saber que tengo un año más en este mundo, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Este año me sentí muy querida. Recibí saludos y felicitaciones de personas que menos esperaba, y hubo muchos pequeños detalles muy especiales por parte de compañeros del trabajo y alumnos que se enteraron que era mi cumpleaños. 

 


 

Y bueno, no todo ha estado tan cool. Una de mis hermanas tuvo Covid-19 desde hace un par de semanas. Ya está mejor, la dieron de alta ayer, pero no deja de ser una preocupación. De igual manera, con el aumento de casos en los contagios me he sentido estresada. En el lugar en el que trabajo hemos tenido varios casos positivos de profesores y alumnos. Si bien no he convivido con ninguno de ellos, el hecho de saber que los casos siguen aumentando y al parecer no hay planes de que regresemos a trabajar desde casa me ha tenido muy nerviosa y estresada.

 

El miércoles pasado tuve una pequeña intoxicación por alimentos y el jueves, como me sentía mejor, me apliqué mi refuerzo de la vacuna para Covid... y al parecer no debí hacerlo. Desde el jueves he tenido salpullido y otros síntomas. Acudí a dos médicos y he cambiado de tratamiento dos veces, porque la hinchazón y el salpullido va y viene, y posiblemente sea una reacción alérgica a la misma vacuna, no lo sé. También comencé una dieta estricta por lo mismo. Ha sido cansado, no lo voy a negar. Más porque cuando parece que el medicamento que me dieron ya actuó, al día siguiente amanezco otra vez con salpullido que pica mucho. Pero bueno, sí voy notando una mejoría con lo que me recetaron esta mañana. 

 


 

He seguido leyendo A little life, de Hanya Yanagihara, y sé que por un lado es que es un libro duro, triste y cruel en cierto sentido, pero también por todo lo que les cuento que me la he pasado con un nudo en la garganta o de plano con lagrimitas cada que lo leo. Me sirve como catarsis, creo, apoyarme de la lectura para sacar lo que tengo atorado. Soy bien dramática, qué les puedo decir. 

 

Espero mejorar de la alergia esta y que el estrés se me quite un poco. Hoy tenido algo de dolor de estómago, no sé si por la cantidad de medicamento que tuve que tomar o si es por estrés o si es porque la dieta hace que tenga hambre con mayor frecuencia. 

 

Cuídense, amigues, les mando abrazos. 

 



miércoles, diciembre 29, 2021

Y aquí vamos otra vez

 


Hey, ha pasado rato desde la última vez que me pasé por aquí. Algo así como desde junio. ¿Qué les podría decir? Fue un año un poco extraño. Desde junio dejé de sentirme motivada para escribir aquí en el blog y el tiempo fue pasando y pasando y pasando, hasta que en septiembre comencé a trabajar de manera presencial otra vez y todo se volvió algo complicado. De hecho dejé muchas cosas pendientes desde esas fechas: el blog, lecturas (seguí leyendo, pero con menor ritmo), la escritura, las redes sociales, los clubes de lectura en los que participaba... a veces hasta hablar con las demás personas. El trabajo me absorbió muchísimo.  


Los últimos cuatro meses del año fueron complicados en materia de trabajo. No solo fue un cuatrimestre en el que mi carga de trabajo se multiplicó muchísimo (de 7:30 a 7:30 en promedio, todos los días de la semana, con clases seguidas y a veces ni horas de comida; estuvo mortal), sino que con el regreso a clases de manera híbrida tuve que readaptarme cada mes a cambios que hacían en mi trabajo. Y eso me dejó muy agotada. Al iniciar septiembre sabía que ese era el panorama hasta diciembre y acepté la carga de trabajo a sabiendas de que sería muy pesada, pero hey, a veces hay que aprovechar cuando la paga es un poquito mejor. 


También a finales de septiembre iniciaron remodelaciones en casa y fue aún más cansancio y estrés porque en vez de llegar a descansar, llegaba a ver todo amontonado y lleno de polvo, lo que se extendió por casi dos meses. Descubrimos que la mitad de mi clóset ya estaba inservible por un problema de humedad que afectó todo un muro y mandé a hacer otro clóset y librero. No tuve un espacio propio hasta a mediados de noviembre, porque una cosa llevó a otra y todo se fue recorriendo por días y días y días. 


Así que todo eso me dejó sin muchas ganas de hacer mucho, la verdad. 


Hace una semana que estoy de vacaciones, pero debo decir que no he descansado mucho tampoco. Primero porque justo al iniciar mi periodo vacacional mi gatita se enfermó y fueron tres días en los que estuve súper preocupada y en los que no descansé. Después porque se atravesaron las fiestas de Navidad y llené mi cuota anual de interacción con gente muy rápido. Ahora estoy algo resfriada y espero que no pase a mayores. 


Ahora que el año termina y vienen todas esas cosas de rememorar lo bueno o hacer recuentos de las coas positivas que se vivieron en 2021, me he puesto a pensar. Este año no fue lo que esperaba (creo que para muchos sigue siendo así, las cosas siguen complicadas en gran parte del mundo), aunque me deja algunas cosas positivas. 


Por ejemplo, durante este año mejoré algunos hábitos muy malos que tenía en cuestión de mi cuidado personal. No se pudo siempre, especialmente este último cuatrimestre, pero me había hecho el propósito de ejercitarme de manera regular y comer más sano, y en general puedo decir que lo logré. También cambió un poco la relación que tengo conmigo misma. A lo largo de este año aprendí a aceptarme un poco más y me enfoqué en sentirme más cómoda con mi cuerpo (sigue siendo un trabajo en progreso, pero baby steps amigues), en convencerme que valgo mucho y que no necesito tener el cuerpo perfecto para verme bien o sentirme sana y bonita. 


También hice algo que nunca imaginé que haría: ¡escribí en inglés! Fueron dos fanfics Moshang (A Tale of Creation y The Writer and the Wolf) y me siento súper contenta con haberlo hecho. No puedo decir que haya escrito mucho este año, de hecho dejé abandonado un proyecto de novela porque ya no me convenció nada (se parece mucho a un cuento que había escrito hace tiempo y no me di cuenta hasta que ya tenía una buena parte escrita, lo que me incomodó, no sé por qué. Quizá porque a ese cuento le tengo cariño), pero fue más que el año pasado y eso me da muchísimo gusto. 


Y eso. Quizá no es mucho, pero tuve salud en casi todo el año, mi familia está bien, sigo con un trabajo estable. Life is good.

miércoles, junio 09, 2021

Los chicos del cementerio, de Aiden Thomas



THOMAS, Aiden. Los chicos del cementerio. Kakao Books. 2020. 430 páginas. Bookmate.

★★★


Yadriel, su familia y toda su comunidad son nahuales*, brujes cuyos varones ayudan a los espíritus rezagados a lograr el descanso eterno mientras que las mujeres tienen poderes para sanar, mientras todos mantienen una conexión muy grande con la Muerte. Una noche, Yadriel y su prima Maritza se meten a escondidas a una iglesia para llevar a cabo un ritual de iniciación que debió tener a los quince años pero que su familia le negó porque es un chico trans. Él insiste en que su ritual debe ser como el que siguen todos los varones de la comunidad, su familia cree lo contrario: como nació en un cuerpo femenino, debe seguir el ritual de las mujeres. Así lo dicta la tradición y así deberá ser siempre. 


Lleno de dudas y miedo ante la posibilidad de que la Dama Muerte lo rechace, Yadriel lleva a cabo el ritual y para su sorpresa y alivio, la Muerte misma lo reconoce como un nahual, un varón, y le concede su bendición para usar sus poderes. Ahora podrá invocar espíritus y ayudar a aquellos que siguen atrapados en este plano a cruzar al mundo de los muertos, o podrá controlarlos en caso de que se conviertan en espíritus malvados. 


Justo al terminar el ritual, Yadriel y Maritza sienten algo que recorre a toda la comunidad: uno de los suyos ha muerto. Consternados por la situación, ambos regresan con su familia para descubrir que, efectivamente, alguien ha muerto, pero debido a la sensación que tuvo la comunidad entera, su muerte no fue pacífica: fue un asesinato. Y lo que es peor, no logran encontrar ni su cuerpo ni sus herramientas de nahual. Mientras todos salen a buscar el cuerpo, Yadriel usa sus poderes por primera ocasión, para ayudar, pero invoca por error al espíritu de Julián Díaz, un chico de su misma escuela que, a juzgar por la situación, también fue asesinado recientemente, quizá de la misma forma que el nahual de la comunidad. 


Así es como inicia esta historia en la que Yadriel y Maritza, con ayuda de Julián, intentarán descubrir qué pasó esa noche en la que asesinaron a uno de los suyos, al tiempo que ayudan al espíritu de Julián para que esté en paz y pueda cruzar al mundo de los muertos. 


¿Qué puedo decir de este libro? A grandes rasgos: me gustó pero hasta ahí. No fue lo que esperaba, aunque no me desagradó lo que encontré en él. No, no me gustó tanto como pensé que lo haría y hay algunos detalles del mismo que me generan un poco de sentimientos encontrados, y después de reflexionar mucho llegué a la conclusión de que algunos detalles tienen que ver con la historia, pero también otros se deben a la traducción. 


Pero vayamos poco a poco. Primero les cuento que me gusta muchísimo la representación trans, porque se nota que está escrito desde la experiencia del autor. Creo que, en este sentido, es una obra que introduce el tema muy bien tanto para personas cis que no tienen idea del tema trans, como para personas que sabemos una minúscula parte del tema y también, sin generalizar ni afirmar nada, creo que es una historia con la que muchas personas trans pueden sentir empatía ante las experiencias de Yadriel (o al menos así me lo parece después de leer comentarios y reseñas en varias plataformas). 


Pero estaba harto. Harto de personar. Harto de tener que luchar simplemente por existir y ser él mismo. Harto de ser el raro.


Y también me gusta mucho todo lo que se toca sobre la comunidad latinx en Los Ángeles. Thomas nos presenta a estos nahuales como una gran familia constituida por personas de diferentes ascendencias: haitianos, cubanos, mexicanos, puertorriqueños, entre otras, lo que permite que la historia esté llena de detalles súper latinos, como la comida, las familias numerosas, las abuelas y el lenguaje (muy a la Coco). En la novela también se mencionan a otras personas de la comunidad latinx en EUA y sus problemas al ser un grupo minoritario y marginado. Eso también me gusta muchísimo. 


Los personajes principales: Yadriel, Julián y Maritza, me gustan mucho porque son divertidos y lindos. Los tres se complementan súper bien en la historia. Tenemos la seriedad de Yadriel, quien comienza a soltarse poco a poco mientras avanza la historia; la vivacidad de Maritza, que es como una hermana mayor a pesar de tener la misma edad que su primo; y la actitud despreocupada y bromista de Julián, quien también muestra una resiliencia muy fuerte. Sin embargo, aunque me caen muy bien, creo que son algo planos y la historia no permite que conozcamos más de otros personajes. Y es una novela de 430 páginas.


Tampoco termina de convencerme es un poco la parte de la mitología/folclor que se toca en la historia. Quizá soy muy tiquismiquis pero creo que es una mezcla de elementos mayas y mexicas con un poquito de santería caribeña que a mí no me termina de encantar. Y no porque no tengan sentido, en realidad creo que tiene mucho sentido que la historia de Thomas tenga una mitología propia, un sincretismo inevitable si consideramos lo que mencionaba anteriormente: los nahuales son una familia multicultural con raíces latinas, no solo mexicanas. Pero sí siento que hay algunos elementos que no embonan muy bien. Por ejemplo, a mí me choca un poco que uno de los nombres de la Dama Muerte sea Mictlantecíhuatl (mexica) pero el Xibalbá (maya) sea mencionado constantemente en la historia. No sé, en mi mente como que no lo termino de mezclar. 


Les decía que otra de las razones por las que no me fascinó es por algunos detalles relacionados con la traducción. El libro lo tradujo Kakao Books (editorial española independiente cuyo catálogo es solo libros juveniles LGBTIQA+), y por alguna razón mencionan el concepto de nahuales cuando en el original en inglés, Thomas los nombra brujos, brujas y brujx. Me daba un cierto cringe que en español sean nahualos y nahualas; nahualo, en concreto, me hace sentir como cuando los gringos dicen tamale en vez de tamal. 


También creo que abusaron del uso de la palabra "pendejo" en ciertos momentos de la traducción. Igual y pudieron usarse otras palabras con la misma intención. Reconozco el efuerzo por "latinizar" la traducción y que no sonara como español peninsular, pero no creo que les haya funcionado. El español en LatAm es tan variado y hay tantas diferencias en los detalles que realmente es imposible unificar todo en el mal llamado "español neutro". Pero en el caso de este libro, aunque había personajes de diferentes orígenes latinos, todos me sonaban igual.  


Y ya, para cerrar,  diré que tampoco me terminó de encantar fue porque la historia es muy predecible y rápida en con ciertos aspectos pero lenta con otros. La novela es predecible desde la mitad, porque ya sabes quién es el malo y te das una idea de cómo es que va a terminar y cómo se salvará todo. Y el ritmo no me encanta porque hay temas en los que todo va lento, lento, pero el romance es rápido, rápido. Porque sí, hay romance en la historia (y es muy lindo y me gustó leerlo), pero los personajes viven una aventura de pocos días y si bien no mencionan estar enamorados, sus acciones demuestran que lo están. No puedo decir que sea instalove, pero sí que todo pasa muy, muy rápido.


Los chicos del cementerio era un libro al que le tenía muchísimas ganas desde que, por casualidad, me enteré de que estaban por publicarlo, el año pasado. Me parecía muy interesante la idea porque el libro retoma el folclor del Día de Muertos, que es mi celebración favorita de todo el año y hay magia, brujes y, algo que me interesó mucho porque no lo he leído tanto, representación trans. Por una cosa o la otra, no lo compré ni lo leí en 2020, así que este año decidí incluirlo en mi lista de 21 libros para el 2021, como una promesa a mí misma para leerla. Ya tenemos uno menos de la lista, yay.

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