Reflexiones desde el encierro

viernes, noviembre 20, 2020


 

Hoy 20 de noviembre cumplo exactamente 9 meses desde que comencé a trabajar desde casa. Algunos lo saben, otros quizá no, pero soy profesora y como todas las escuelas en todos los niveles educativos están trabajando en línea, pues realmente no he salido de casa en estos 9 meses, sólo a hacer compras básicas y en un par de ocasiones a comprar ropa porque los primeros meses de encierro estaba en mood cuarentena y bajé de peso después de hacer ejercicio.

 

En esta situación de encierro, al igual que  muchas otras personas, he pasado por varias etapas y también he tenido mucho tiempo para reflexionar y aprender sobre mí misma, sobre mi relación con la soledad y mi forma de trabajo. Ya antes les contaba un poco sobre lo que estuve haciendo durante los primeros meses del encierro, aunque desde septiembre todo cambió drásticamente debido a que mi carga de trabajo aumentó muchísimo. Esta entrada surge un poco para compartir un poco de las reflexiones que he tenido gracias a los últimos meses.
 

Como mencionaba anteriormente, he pasado por varias etapas y si bien al inicio me sentía bien, tranquila e incluso motivada a aprovechar el tiempo, la verdad es que poco a poco esa sensación ha ido cambiando. He pasado por momentos de estrés, especialmente relacionado con el trabajo (al grado de que temo un burnout tarde o temprano, porque estos últimos dos meses mi carga de trabajo creció exponencialmente) y también de soledad. 


Me considero una persona que disfruta de su tiempo a solas, pero sí ha habido un par de días en los que he sentido el peso del encierro, en los que extraño a mis amigos o familiares a los que no he visto realmente en todos estos meses. Si bien seguimos hablando y enviándonos mensajes e incluso si con muchos amigos me veo una o dos veces al año, saber que no podemos vernos cuando queramos y porque sí, me pone triste. Además, la pandemia vino a cancelar varios planes en los que precisamente iba a pasar tiempo con esas personas tan queridas y con las que no siempre puedo verme (principalmente por la distancia) y cada que lo recuerdo me pongo súper triste por los planes arruinados.  


Además, como vivo en la punta del cerro, en un lugar alejado de la mano de Dios, tampoco hay mucho que hacer o ver. En otras partes del país la gente pudo salir a hacer su vida más o menos normal y acá, además de que no me dan ganas de salir para ver la Nada, no es como que haya algún lugar local al que tenga necesidad de ir (que no sea la tienda o cosas así). Entre las cosas banales que extraño está escaparme de vez en cuando a la CDMX a pasear, a visitar librerías, a comer o ir a un café coqueto yo sola. 


 

He aprendido algunas cosas. Por ejemplo, aprendí a organizar un poco mejor mi tiempo: al principio quería abarcar todo lo del trabajo y me agobiaba si no lograba terminar todo en un día. Ahora hago lo que nunca: tengo una "agenda" en donde llevo nota de todo lo que debo hacer en el día. Este cuatrimestre, si bien procuro seguir mis horarios e ir día con día y poco a poco, a veces la carga de trabajo es tanta que no no logro acabar en el tiempo que quiero. A pesar de esto también he aprendido a no estresarme demasiado y a llevármela un poco más leve cuando no logro terminar las cosas en el tiempo que me gustaría.  


Algo curioso es que durante estos meses mejoré unos hábitos pero adquirí otros. Al inicio me daba tiempo de ejercitarme 5 o 6 veces a la semana y ahora no lo he hecho como quisiera; también comencé a tomar más agua pero ahora con el clima frío casi no lo hago. Lo que sí mejoré fue mi alimentación. El último año fue muy difícil mantener una buena alimentación por el tiempo y la desidia, pero ahora aprovecho el tiempo en casa y como mejor. Eso es bueno. 





Lo que sí no logro mejorar son mis horarios de sueño. Estuve durmiéndome temprano durante los primeros meses, pero ahora simplemente no puedo dormir antes de las 12 o 1 a.m., lo cual no está tan cool porque todos los días inicio clases 7:30. También he procurado mantener ordenado y limpio mi espacio de trabajo, incluso cuando no tengo mucho tiempo o ganas de limpiar. Afortunadamente el año pasado me deshice de muchas cosas que no necesitaba y agradezco mucho eso ahora, porque siento que todo es más fácil de organizar y no acumulo cosas innecesarias. Lo único malo es que no siempre puedo estar todo el tiempo en mi cuarto (que siempre ha sido mi lugar favorito en la casa). La conexión de internet no llega muy bien en mi cuarto y tengo que moverme a otros espacios de la casa que no son míos y que no me dan tanta tranquilidad. 

 

Hay algo que sí debo aprender a hacer y es a respetar mis tiempos para mí. Si bien ha habido buenas rachas en cuanto a lectura (ya leí 60 libros cuando me propuse 50), también hay momentos en los que me agobio con tantas cosas por hacer o me siento algo culpable si uso el tiempo libre para leer o ver alguna serie o película. No me pasa siempre, pero sí ha ocurrido y sé que no está bien. En este sentido, seguir con el journaling me ha ayudado mucho para ocupar la mente, para hacer anotaciones sobre todo lo que pasa y para sentir que hago algo aunque esté descansando. Creo que el journaling sí me ha salvado de mucho en estos días.






Y bueno, estas son las reflexiones desde el encierro, aunque más que reflexionar parece que vine a quejarme, pero este es mi blog y aquí se hace lo que yo digo jajaja. Esta situación aún va para largo y sé que es difícil para todos. Esperemos poco a poco adaptarnos mejor a todo lo que ocurre actualmente. Espero que sus situaciones personales estén muy bien, les mando abrazos fuertes a todes.

2 comentarios

  1. ¡Hooooola!

    Joe madre mía, si es que el encierro nos está volviendo un poquito locos a todos, yo creo.
    Me alegra ver que por lo menos te ha hecho reflexionar y aprender algunas cosas y que te ha servido para compartirlas aquí con nosotros :D Lo del tiempo para mejorar la alimentación no lo había pensado pero mira, por lo menos una cosa que sacar en positivo. Y super importante lo de tomarte tiempo para ti misma y y no estresarte por la cantidad de trabajo -que seha incrementado mucho-, me alegra que el jorunaling te ayude con eso.
    Mucho ánimo y esperemos que esto pase pronto.

    ¡besos!

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  2. hola Cin! Concuerdo con el punto de que lo que más pega es el hecho de no poder salir, indepedientemente si lo hacíamos antes o no. Yo solo veo a mi familia una vez al año pero con el encierro los extraño aun más. Sobretodo porque en Enero me prometí verlos más durante el 2020 y mis boletos de avión se terminaron perdiendo. Tristemente esto todavía va para largo y necesitamos hacernos a la idea, así que lo que trato de hacer es enfocarme en otras cosas para no pensar tanto en el encierro. Te mando un abrazo fuerte Cin ❤

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