sábado, noviembre 30, 2013

Las fauces de Amial, Alexis Ravelo


Título: Las fauces de Amial | Autor: Alexis Ravelo
Editorial: Progreso Editorial | Año: 2009
Páginas: 176 | ISBN: 978-607-456-177-7
★★★★


En Circe cunde la inquietud. Cada semana, un niño desaparece sin dejar rastro. El miedo y la desconfianza recorren la ciudad junto con los grupos de búsqueda. 
Casi al mismo tiempo, una forastera, Amial Cedrón, inaugura la confitería Cabello de Ángel, cuya especialidad son unos irresistibles pastelitos llamados Huesos de Angelito, de ingredientes secretos y sabor indescriptible. 
¿Quién es realmente la misteriosa pastelera? ¿Por qué insiste en atraer a los niños a su pastelería para contarles historias escalofriantes?

Éste es otro de los libros que compré en la FILIJ; al igual que Los Cazadores de pájaros, pertenece a la colección Piel de Gallina. Si leyeron la reseña del libro ya mencionado, quizá pueden hacerse una idea de lo que encontraremos aquí.


Lamia fue una mujer de quien Zeus se enamoró y con quien procreó algunos hijos. Hera, celosa por la infidelidad de Zeus, mató a los hijos de Lamia frente a ella y la convirtió en un monstruo condenado a no poder cerrar los ojos, obsesionándose entonces con la imagen de sus hijos muertos. Alexis Ravelo retoma este mito en Las fauces de Amial.

La historia comienza con una carta dirigida a un juez por un asunto que tiene que ver con una mujer que fue detenida recientemente: Amial Cedrón. El redactor de esa carta explica que su abuelo, que fue filósofo y escritor, escribió una historia, supuestamente verídica, que tenía que ver con esa mujer. Así es como arranca este relato que se pasa volando.

En este texto tenemos nuevamente a niños como protagonistas, y un mensaje que a los adultos también nos vendría bien recordar de vez en cuando: no está mal tener miedo, porque es inevitable sentir miedo en alguna situación, pero lo importante es no dejar que el miedo nos paralice.

Amial es una mujer misteriosa y atrayente. Tiene una apariencia exótica (su largo cabello rojo llama mucho la atención), una sonrisa amable y, además, prepara unos dulces deliciosos. (Si alguien tiene un pequeño déjà vu de Hansel y Gretel, ya les digo que yo también lo tuve). Su presencia en Circe coincide con la desaparición de niños así que pronto se vuelve la principal sospechosa de los acontecimientos. ¿Quién es Amial? ¿Por qué se encuentra en Circe? ¿Es realmente ella quien secuestra a los niños? Son algunas de las preguntas que los personajes se hacen a lo largo del texto.

Ésta es otra historia cruda, con más muertes, desapariciones y asesinatos. Tiene algunas descripciones más o menos gráficas, aunque no llega a ser del todo gore. Es emocionante y de alguna manera, Amial atrae al lector de la misma manera como lo hace con los niños a quienes conoce y con el resto de las personas de la ciudad. Dan ganas de conocer a esta mujer, de conversar con ella, y claro, de probar sus dulces y pasteles.

Además de la historia de Amial y las desapariciones de los niños, hay tres historias contadas por algunos de los personajes: el mito de Hera y Lamia, Las manzanas de Iserguil, y Orda, el decapitador. Estos relatos, en especial los dos últimos, tienen mucho sentido y relación con el clímax de la obra.

En resumen: Es un libro en el que nada es lo que parece y que toma giros inesperados. Mientras lo leía, pensé que iba a ocurrir algo, porque parecía evidente, y me sorprendió en más de una ocasión. Eso, para mí, es muy valioso en un libro. Al igual que Los cazadores de pájaros, es un libro con ilustraciones, ahora a cargo de Cecilia Valera. Son muy bellas.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por tu amable reseña, querida amiga. Un fuerte abrazo desde este lado del mar.

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