space opera

lunes, noviembre 09, 2020

La última luz de Tralia, de Isa J. González


 

GONZÁLEZ, Isa J. La última luz de Tralia. Crononauta. 2020. 164 páginas

★★★★

 

¿Les he contado que soy terrible para planear cosas para el blog o mis lecturas? Pues lo soy. Recordarán que en octubre por el #LeoAutorasOct yo tenía una lista de 3 libros noveles o autopublicados que quería leer. Este fue uno de los libros que me propuse leer en octubre por el mes de las escritoras y, sí, lo leí, pero entre una y otra cosa ya no publiqué la reseña en octubre.

 

La última luz de Tralia es la primera novela publicada de Isa J. González, a quien conozco por su blog literario A través de otro espejo (que es uno de mis favoritos y de los que siempre me dejan con ganas de leer lo que reseña). Cuando supe que publicaría su primera novela, me entusiasmé muchísimo y decidí que la leería sí o sí. Es una pena que solo haya podido conseguir el ejemplar en digital, porque realmente me gustaría tenerlo en físico. 

 

En fin. A todo esto, ¿de qué va La última luz de Tralia? Esta historia comienza cuando Kenichi (Ken) despierta lentamente y recuerda que su nave sufrió un accidente. Mientras recupera la conciencia poco a poco, se va percatando del desastre que aconteció y con el cual solo le queda clara una cosa: el resto de la tripulación de la nave está muerta y él ha sobrevivido de puro milagro. En un estado entre la desesperación y el aturdimiento, envía una señal de ayuda, esperando que alguien la escuche y pueda auxiliarlo. 

 

Cuando, días después, llega la ayuda que tanto ansía, es rescatado por nada más y nada menos que un grupo de zestianos, una raza con la que su gente siempre estuvo en eterno conflicto y con la que compartían planeta: Tralia. Resulta ser que ambas razas, tralianos y zestianos, tuvieron que huir de Tralia, su planeta, ante la inminente extinción. Cada uno partió en busca de un nuevo hogar, algún planeta que fuera habitable, y aunque cada pueblo comenzó su búsqueda por separado, al final el destino termina uniéndolos una vez más.  

 

Esta es una historia corta, que más que centrarse en la cuestión de la supervivencia de dos razas al borde de la extinción, se convierte en una novela sobre sus personajes, sus miedos y las consecuencias de sus decisiones. El estilo de Isa me gustó mucho, es súper amigable con el lector, muy ágil y directo al grano. Eso me gusta. Además, logra hacer que imagines cada detalle de lo que narra: las naves, la gente, los planetas.

 

Dentro de las cosas que más disfruté de esta novela son aquellos momentos en los que se hace hincapié en que zestianos y tralianos no son tan diferentes como pareciera. Al final, ambas razas, con todo y sus diferencias (los zestianos son una especie de raza, no sé cómo decirlo, anfibia quizá; los tralianos son terrestres), son mucho más parecidos de lo que ellos mismos se negaron a ver durante generaciones. También me gustó mucho que hubiera representación queer (hay una pareja homosexual y representación ace/aro).

 

Mi única queja con la novela es que realmente me habría gustado que fuera un poco más larga, pues siento que no terminé de enamorarme de los personajes tanto como pensé, aunque sí que disfruté mucho leyéndola. Espero que su autora se anime a escribir más sobre Ken y Rune, porque son súper lindos, pero también sobre los otros personajes de la historia. Creo que Tralia da mucho más para contar.

La última luz de Tralia, de Isa J. González

lunes, noviembre 09, 2020

sábado, junio 06, 2020

The Long Way to a Small Angry Planet, de Becky Chambers


CHAMBERS, Becky. The Long Way to a Small Angry Planet. Harper Voyager. 2016. 443 páginas.
★★★★

Rosemary Harper decide unirse a la tripulación del Wayfarer, una nave que se dedica a la realización de túneles interespaciales, como una empleada más (encargada, entre otras cosas, de organizar y archivar la información de la nave). En realidad, Rosemary no tiene idea de qué esperar de su nuevo trabajo, con la poca experiencia que tiene, pero está dispuesta a hacer todo lo posible por tener un lugar al cual pertenecer, al menos durante un tiempo, y un espacio para mantenerse alejada de su pasado. 

Cuando llega a su nuevo trabajo, se encuentra en una nave con una tripulación diversa, no solo por ser de diferentes razas espaciales, sino por las personalidades de cada quien (extrovertidos unos, introvertidos otros; gruñones, cariñosos, dispersos...). Pronto, Rosemary se encuentra en un lugar en el que las cosas no son como ella esperaba, no con la vida caótica, divertida e inusual en el Wayfarer, y eso está genial.

Eventualmente la tripulación se anota para el que será el trabajo de su vida: crear un túnel que una la galaxia con el territorio de los Toremi Ka, a quienes pocos les tienen confianza y con quienes no ha habido realmente relación. Pero lo que pareciera ser el camino perfecto para tener una vida sin preocupaciones económicas, pronto demuestra ser algo un tanto diferente. 

Este libro me lo recomendó mi amigo Juanjo de Lector Urbano y lo compré hace uno o dos años, pero no me había dado el tiempo para leerlo (como siempre). Hace unos meses lo tomé y decidí darle la oportunidad que se merecía y no me arrepiento de absolutamente nada. Esta es una de esas novelas bonitas que te dejan el corazón calientito y lleno de sentimientos bonitos. 

Es una historia en la que la trama, quizá, no parezca tan relevante o interesante, pero que se compone por los personajes. Eso es justamente lo que a mí me gusta destacar: los personajes. Cada uno de ellos tiene su momento en la historia, incluso aquellos que no aparecen tanto o que en un principio no parecieran tan relevantes. Son personajes que cuentan sus experiencias y sus emociones y que, en algunos casos, ven todo desde una perspectiva no humana, y eso les permite reflexionar sobre temas interesantes: la vida, la muerte, la guerra, el amor, la salud mental, las emociones, entre muchos otros.

Por otro lado, Chambers se aventura a tocar otros temas en esta space opera, como la guerra, el negocio de las armas, el capitalismo (pff, cómo no), los derechos de las inteligencias artificiales y hasta de los clones. 

Lo único que siento que me hizo falta en esta historia fue profundizar un poco en algunos personajes. En ciertos momentos la autora se saltaba de un tema a otro en cada capítulo y siento que quedaban algunos cabos sueltos. En ocasiones, también, te contaba qué fue lo que ocurrió de forma superficial, justamente cuando tú lo que quieres es ahondar en los detalles. 

The Long Way to a Small Angry Planet es el primero de una serie de libros sobre este universo literario, pero es, en sí solo, bastante autoconclusivo. Además, está lleno de representación: por un lado, los personajes humanos son variados y POC, en su mayoría; por otro, hay una gama de sexualidades e identidades de género que son maravillosas de leer. Con decirles que hay personajes no binaries o que pertenecen a razas alienígenas que cambian de un sexo a otro a lo largo de su vida. 

En fin, lean esta historia, no se arrepentirán. 

The Long Way to a Small Angry Planet, de Becky Chambers

sábado, junio 06, 2020

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