Hoy quiero hablarles sobre una película que vi hace unos días junto con mi hermana. Soy una gran admiradora del trabajo de animación realizado por Studio Ghibli y aunque no presumo de conocer toda su filmografía de pe a pa, sí he visto la mayoría de sus películas. El cuento de la princesa Kaguya era una de las que me faltan por ver y, no sé, es una historia que quiero compartir con ustedes y animarlos a verla.
Título: El cuento de la princesa Kaguya (original: かぐや姫の物語/Kaguya hime no monogatari)
País: Japón
Año: 2013
Género: Animación, drama
Estudio: Studio Ghibli
Dirección: Isao Takahata
Música: Joe Hisaishi
Duración: 137 minutos
Idioma: Japonés
Basada en el cuento popular japonés El contador de bambú, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya hime no monogatari) narra la historia de un anciano que ve nacer de un árbol de bambú a una pequeña princesa. Seguro de haber sido bendecido por Dios, el hombre se lleva a la princesita a casa y decide criarla junto con su esposa como si se tratada de su propia hija.
La pequeña, a quienes los niños vecinos comienzan a llamar Pequeño Bambú, llena de alegría el hogar de esa pareja de ancianos que hasta ese momento habían estado solos. La niña crece a una velocidad vertiginosa y aunque experimenta todo lo que le ocurre como cualquier otra niña de su edad, es innegable que no es una persona común y corriente, pues tiene una conexión espiritual con el mundo.
El tiempo pasa y después de encontrar oro y ropajes preciosos en el mismo lugar donde nació la pequeña, su padre decide ir a la capital del país y construirle una mansión digna de una verdadera princesa. Aunque la pequeña crea fuertes lazos en el lugar en el que vive, al final no le queda otra opción más que viajar con sus padres a su nueva mansión. Ahí es educada en los modos de la aristocracia y pronto se convierte en una hermosa mujer casi mitificada con la cual todos los hombres ricos quieren casarse.
Y sin embargo, con todas las riquezas y atenciones propias de su nuevo estatus social, Kaguya no es feliz.



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