martes, agosto 06, 2013

El gran dictador



Título: El gran dictador (original: The great dictator)
Dirección, producción y guión: Charles Chaplin (Estados Unidos, 1940)
Fotografía: Karl Struss y Roland Totheroh
Música: Meredith Wilson y Charles Chaplin
Dirección artística: J. Russell Spencer
Montaje: Willard Nico
Reparto: Charles Chaplin (El barbero judío / Adenoid Hynkel, dictador de Tomania), Paulette Goddard (Hannah), Jack Oakie (Benzino Napaloni, dictador de Bacteria), Reginald Gardiner (Schulz), Henry Daniell (Garbitsch), Billy Gilbert (Herring), Maurice Moscovich (Señor Jaeckel), Emma Dunn (Señora Jaeckel), Bernard Gorcey (Señor Mann)
Duración: 124 minutos

Hablemos de la película de El Gran Dictador (The Great Dictator, en su título original), de Charles Chaplin, director, guionista, productor y actor de la misma; es una película estadounidense de 1940 en la que Chaplin satiriza y critica al nazismo y fascismo de la Europa Occidenal, lo mismo que a los dictadores durante la época de la Segunda Guerra Mundial.


La historia comienza cuando un soldado judío (sin una verdadera formación militar), pierde la memoria en un accidente mientras ayudaba a un compañero herido a pilotar un avión. Veinte años después, tras escapar del hospital en el que se encontraba recluido, el hombre, que es barbero, regresa a su hogar para descubrir que los judíos ya no son bien vistos y que su nación, Tomania, es ahora gobernada y dirigida a mano dura por Adenoid Hynkel. A partir de ese momento, el barbero se verá inmiscuido en diferentes circunstanciasen las que deberá hacer lo posible por salvar su vida.

Chaplin protagoniza el filme interpretando a dos personajes totalmente opuestos: Adenoid Hynkel, dictador de Tomania, y un barbero judío ajeno a lo que sucede realmente a su alrededor, por culpa de la amnesia. Interpreta al opresor y al oprimido. Lo hace sin perder tinte cómico que lo caracteriza, hace reír al espectador aun pese a lo serio de la temática utilizada en la película.

El Gran Dictador es la primera película hablada de Chaplin, y su argumento algo controversial, pues en 1940, Estados Unidos aún mantenía una postura neutral respecto al conflicto bélico que se desarrollaba en Europa. En ella, Chaplin no escatima al momento de retratar la discriminación contra los judíos, la actitud de los soldados de Hynkel, y mucho menos al pintar a su personaje principal como una sátira evidente a Adolf Hitler, ni al símbolo de su régimen, la doble cruz, como un símil de la esvástica nazi.

Chaplin demuestra por qué es un genio de la cinematografía en esta película, no sólo por las cuestiones técnicas de la misma, sino por el mensaje que deja al final, llevando al espectador de la risa al momento cúspide del filme: el discurso final, la exhortación a que el mundo sea un lugar libre y en paz. El Gran Dictador mezcla perfectamente la comedia con el drama, los momentos tensos se vuelven ligeros cuando arranca otra risa, eso sí, sin dejar de lado la seriedad de la historia.

Ver esta película me presentó un lado que desconocía de Chaplin, de quien sólo tenía referencia por sus películas mudas. Para alguien que tiene la idea de que Chaplin es sólo cine mudo (craso error, y lo reconozco), encontrarse con una película suya en la que los personajes hablan y más aún, escuchar por primera vez la voz de Charles Chaplin, es sinceramente una delicia.

Aunada a la actuación de Chaplin y todos los aciertos que tuvo como creador de la obra, es de recalcar la participación de los demás actores. Paulette Goddard (Hannah), Reginald Gardiner (Oficial Schultz), Jack Oakie (Benzino Napaloni), Henry Daniell (Garbitsch), Billy Gilbert (Herring), entre otros. Así como la música y la edición.

La escena final, de Hannah escuchando el discurso del barbero (que por sí mismo ya da pie a una gran reflexión), es una de las cosas que más me gustaron de la película. Hannah escuchando lo que dice “Hynkel”, mirando al cielo, es como si la esperanza de vivir en un mundo en el que a ella y a su gente, por el hecho de ser judíos, ya no se les haría menos. Ésa y la escena de Hynkel jugando con el mundo, fueron mis favoritas. Definitivamente es una película que volvería a ver.

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